Al parecer nada detiene al hombre, en su
búsqueda de riquezas, poder, y dominio, ni siquiera se levanta conciencia con
un gran terremoto, y mucho menos que los índices de manifestaciones violentas
en las grandes potencias mundiales. Es más ni siquiera nos detenemos a pensar
en la posible crisis del agua, que el aumento de la ciencia es extraordinario,
sin embargo las muertes no se detienen, ni el hambre, ni los grandes hurtos a
nivel de las corporaciones que manejan a su antojo las informaciones, con el
único fin de lucrarse.
Y es que la humanidad ha perdido tanto el valor
de la vida, que nos asombramos por hechos de personas que donan un órgano, que
adoptan uno o varios niños, con solo tener el más apreciado de los recursos “La
vida”, entiendo porque Dios hace tanto hincapié en que cuidemos la vida, Las
sabias palabras de Jesucristo deben llamar hoy tu atención: «No acumulen para
sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los
ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo,
donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.
Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.... Busquen
primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán
añadidas. Ciertamente, la vida resulta corta, y es que sólo estamos de paso en
esta tierra.
Vamos rumbo a nuestro destino final. Cual
destino “La muerte”, pero esta no es un cese de actividades sino una
transición. No constituye el fin de la vida sino sólo un traslado a otra
esfera. Si durante esta vida hemos pensado únicamente en lo terrenal y no nos
hemos reconciliado con Dios por el único medio que Él ha provisto, que es su
Hijo Jesucristo, entonces, cuando pasemos a la otra vida, Él dirá: Yo di mi
vida por ti en la lucha que libré por tu alma, pero tú no me reconociste. Por
eso ahora no puedo reconocerte a ti ante mi Padre aquí en el cielo. En cambio,
si reconocemos a Cristo como nuestro único Salvador y vivimos como peregrinos
que anhelan una patria mejor, entonces Jesucristo nos reconocerá ante su Padre
y nos dará la bienvenida a la patria celestial que nos ha preparado.
#soydiferente
#vigi
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